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Riñones sanos: ocho “reglas de oro” para evitar enfermedades renales 

El 10% de la población mundial sufre de alguna enfermedad renal crónica. Es posible tratarlas con un diagnóstico y tratamiento temprano.

La enfermedad renal crónica es una condición de salud caracterizada por la pérdida gradual de la función de los riñones con el tiempo. Actualmente, afecta a alrededor de 850 millones de personas en todo el mundo, según estimaciones de la OMS. Se puede prevenir y la progresión se puede retrasar con la detención y el tratamiento temprano.  

“Los riñones son un órgano de regulación del equilibrio interno. Mediante la filtración de la sangre, eliminan las sustancias de desecho y recuperan aquellas que son necesarias. Cumple las siguientes funciones: filtra la sangre y extrae las substancias tóxicas del organismo, a través de la orina se eliminan los elementos nocivos, así como el agua y las sales minerales en exceso; mantiene el equilibrio interno de forma constante, lo que permite el correcto funcionamiento de todas las células del cuerpo; fabrica substancias que actúan como hormonas que estimulan la producción de glóbulos rojos; regulan la presión arterial y mineralizan el esqueleto”, explicó la nefróloga. Cecilia Vitale. 

La especialista indicó que la hipertensión arterial y la diabetes son las dos causas más comunes para desarrollar enfermedades renales como cálculo (piedra en los riñones), cáncer de riñón, insuficiencia renal, nefropatía diabética, deterioro de los vasos sanguíneos de los riñones, glomerulonefritis (inflamación de los riñones), poliquistosis (quistes) y traumatismo renal. 

También hay otros problemas de salud que afectan al funcionamiento del riñón por ejemplo: enfermedades inmunológicas; alteraciones de las arterias del riñón; infecciones; abuso de analgésicos; obstrucción de las vías urinarias o procesos hereditarios y efectos de nacimiento (anomalías congénitas) de los riñones.  

“La ERC empeora lentamente durante meses o años. La pérdida de la función puede ser tan lenta que usted no presentará síntomas hasta que los riñones casi hayan dejado de trabajar. En la etapa final, los riñones ya no tienen la capacidad de eliminar suficientes desechos y el exceso de líquido del cuerpo. En ese momento, se necesitará diálisis o un trasplante de riñón”, señaló la especialista del centro de salud DIM 

Las claves de la prevención

-Controla la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre. 

-Evita el exceso de sal. 

-Dieta saludable. 

-Consume agua. 

-Realiza actividad física. 

-Evita el tabaco y el cigarrillo. 

-No te automediques, acude a un especialista para el tratamiento adecuado. 

-Es importante revisar la función renal si sufres de: diabetes, hipertensión arterial, obesidad y antecedentes de familiares con enfermedades similares. 

Otras medidas  

-Controlar las causas de insuficiencia renal crónica (hipertensión arterial, diabetes, etc.). 

-Detectar y tratar las infecciones que afectan directamente a las vías urinarias y todas aquéllas que secundariamente pueden afectar a los riñones. 

-Realizar un control médico estricto en el caso de sufrir gota o cólicos nefríticos frecuentes (piedras en el riñón). 

-No abusar de los analgésicos y de los antiinflamatorios. 

-Evitar las situaciones de riesgo que pueden conducir a infecciones víricas como la hepatitis y el sida. 

-Adoptar un estilo de vida saludable, con la práctica de ejercicio regular y una dieta equilibrada.                                        

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