10.6 C
La Plata

¿Qué relación hay entre la ingesta crónica de alcohol y las arritmias cardíacas?

La fibrilación auricular constituye la causa de uno cada cinco accidentes cerebrovasculares (ACV).

La fibrilación auricular (FA) es la arritmia sostenida más prevalente, con una clara relación con la edad. Así, entre los 60 y los 69 años, el 5% de la población la padece y esto se duplica con el paso de cada década. Se caracteriza por una actividad auricular caótica e inefectiva que se asocia con un vaciamiento incompleto del contenido de las aurículas. Este menor pasaje de sangre hacia los ventrículos aumenta la posibilidad de formación de trombos (coágulos) que, cuando se desprenden, en 3 de cada 4 casos se dirigen hacia el cerebro a través de la circulación.

La fibrilación auricular constituye la causa de uno cada cinco accidentes cerebrovasculares (ACV), con el agravante de que se asocia con doble mortalidad y con 50% de mayor discapacidad en comparación con el ACV producto de otras causas.

Una de las maneras más efectivas y sin costo ni equipamiento alguno para detectarla es el control del pulso arterial. La detección de un pulso completamente irregular debe conducir de inmediato a la consulta para realizar un electrocardiograma.

En relación con la influencia presumiblemente perjudicial del alcohol sobre el ritmo cardíaco, es conocido que su ingesta crónica excesiva genera una mayor propensión a la fibrilación auricular. Sin embargo, se desconocían experiencias en relación con el efecto agudo del alcohol.

En un estudio presentado recientemente por Gregory Marcus, profesor de medicina en la División de Cardiología de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) en el congreso anual virtual del Colegio Americano de Cardiología, 100 pacientes con edad promedio de 64 años e historia de FA paroxística (crisis que terminan espontáneamente) fueron invitados a llevar un monitor del ritmo cardíaco durante cuatro semanas y un sensor transdérmico de la concentración de alcohol en sangre, que se colocó en el tobillo. Cuando bebían una medida de alcohol oprimían un botón y esto se correlacionaba con la ocurrencia de episodios de FA en el monitor y con el nivel de alcoholemia en el sensor transdérmico. En 56 pacientes hubo, al menos, un episodio de FA durante el período de observación y se demostró que el riesgo de sufrir una crisis de la arritmia se duplicaba dentro de las cuatro horas posteriores a la ingesta de una medida de vino, cerveza u otra bebida alcohólica y se triplicaba con 2 o más tragos.

Este estudio es el primero que demuestra claramente que el alcohol es una causa fundamental de la forma aguda. Por lo tanto, la recomendación lógica es que los pacientes con episodios de FA reduzcan su consumo al máximo. (DIB)

Dejanos tu comentario

Últimas noticias