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Linfomas: cuándo sospechar y por qué es tan importante el diagnóstico a tiempo 

En conjunto, los linfomas afectan a 1 de cada 5.000 personas a nivel mundial. La mayor parte de ellas tienen altas probabilidades de curación si son detectadas y tratadas tempranamente.

Los linfomas son un tipo de cáncer del sistema linfático, el cual está compuesto por los ganglios y una extensa red de vasos que los conectan, denominados vasos linfáticos.  

“Estos órganos forman parte del sistema inmunológico, que se encarga de la defensa del organismo. Los ganglios linfáticos se distribuyen por todo el cuerpo. Algunos son accesibles a la palpación (cuello, axilas, ingles) y otros son profundos, hallándose en el interior del tórax y del abdomen”, explicó Mariana Gil, especialista en Hematología del Hospital San Roque, Hospital Ferreyra y Hospital Privado de Córdoba y médica Invitada de la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA). 

Le especialista explicó que los linfomas se dividen en dos grandes grupos: Linfoma de Hodgkin (también conocido como “enfermedad de Hodgkin”) y los Linfomas No Hodgkin (LNH) que son los de mayor incidencia. Estos últimos se dividen a su vez en cerca de 60 subtipos diferentes. Los más comunes son: Linfoma folicular, Linfoma difuso de células B grandes, Linfoma linfocítico de células pequeñas, Linfoma de células del manto, Linfoma de Burkitt, Linfoma de células T, Linfoma cutáneo de células T; entre otros. 

“Se desconocen las causas primarias que llevan al desarrollo de los linfomas. Algunas investigaciones relacionan su aparición con factores ambientales y con ciertos productos tóxicos. Sin embargo, no se ha demostrado una relación directa con ninguno de ellos. Se sabe que las personas con un déficit en la inmunidad, tanto congénito como adquirido como HIV-SIDA, pacientes receptores de un trasplante de órganos o que están siendo tratados con drogas inmunosupresoras, presentan un mayor riesgo de desarrollarlos, lo cual se ha vinculado con un fallo en los sistemas de vigilancia del propio organismo”, amplió la médica. 

Detección temprana

Según un estudio realizado por la Lymphoma Coalition en los 69 países en los que tiene representación, los pacientes con un diagnóstico precoz tienen 70% de probabilidad de supervivencia a 5 años. Esa probabilidad decae al 58% de los pacientes con diagnóstico en estadio avanzado. Es por ello que un diagnóstico a tiempo resulta sumamente importante para poder iniciar el tratamiento adecuado, a fin de lograr los mejores resultados. La enfermedad puede adquirir distintas formas de presentación. En algunos casos, su diagnóstico puede no ser sencillo, dado que no hay pruebas de laboratorio específicas que detecten los linfomas. 

“Conocer los síntomas es sumamente importante, el principal signo de alerta es el crecimiento (generalmente indoloro) de uno o varios ganglios linfáticos. Pero como el mismo puede obedecer a otros factores o puede no estar accesible a la palpación, es importante estar atentos a la presencia persistente de otros síntomas que están asociados a los linfomas, sin que haya otro motivo que justifique su aparición: sudoración nocturna, aumento de la temperatura hasta los 38 grados por la noche, pérdida de peso, escalofríos, fatiga, falta de energía, pérdida del apetito, tos, picazón persistente en todo el cuerpo y/o erupciones, falta de aire y dolor de cabeza”, enumeró la médica. 

Tipos de tratamiento

La elección del tratamiento dependerá de varios factores, entre ellos el subtipo de linfoma, la extensión de la enfermedad y la edad del paciente. Para su tratamiento se utilizan por sí solas o combinadas diversas estrategias tales como la quimioterapia, la radioterapia y los anticuerpos monoclonales. En determinados subtipos de linfomas, y bajo circunstancias muy precisas, algunos pacientes pueden ser tratados con trasplante de médula ósea.  En casos seleccionados, a pesar de la naturaleza tumoral de la enfermedad, puede estar indicada la observación estrecha con abstención terapéutica. 

El análisis de varias series de pacientes ha mostrado que el 58% tardaron 6 meses en concurrir al médico después del primer síntoma y que apenas el 20% había sospechado de la enfermedad antes del diagnóstico, ya que el 73 % desconocía la existencia de la misma. Por ello, la labor la Asociación Civil Linfomas de Argentina (ACLA) resulta muy importantes, ya que logran que se sepa más sobre esta patología y (fundamentalmente) sobre los síntomas, que son la clave para su diagnóstico temprano y el éxito de los tratamientos, así también, ofrecen a los pacientes acompañamiento psicológico y defensa de sus derechos. Si quiere conocer más sobre los linfomas visite la web www.linfomasargentina.org.  

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