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Las anomalías congénitas representan la segunda causa de muerte neonatal e infantil

Las más frecuentes son las malformaciones cardíacas, los defectos del tubo neural y el síndrome de Down.

Las anomalías congénitas representan en América latina y el Caribe la segunda causa de muerte neonatal e infantil después de la prematuridad y, quienes sobreviven, lo harán con una discapacidad de por vida.

Cada año, 8 millones de niños nacen en el mundo con un defecto grave de esta índole, según informó la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Estas anomalías pueden tener un origen genético, infeccioso o ambiental, aunque en una importante proporción la causa resulta difícil identificar. Las más frecuentes son las malformaciones cardíacas, los defectos del tubo neural y el síndrome de Down.

En el marco del Día Mundial de los Defectos de Nacimiento, que tiene lugar cada 3 de marzo desde el año 2015, la OPS recomienda a los países desarrollar programas de vigilancia y seguimiento de estas anomalías, así como garantizar el tratamiento oportuno, incluyendo la cirugía, los medicamentos y la nutrición, necesarios para maximizar los resultados de salud y el bienestar de los recién nacidos con alguna de estas condiciones.

En tanto, en la región, una de cada tres muertes ocurridas por defectos congénitos se debe a malformaciones del corazón. En este escenario, los países de América Latina y el Caribe avanzan tanto en la incorporación del tamizaje de cardiopatías congénitas, como en la implementación de políticas y programas más integrales para brindar atención inmediata a los bebés con esas condiciones.

“Los avances en atención médica y tratamiento han permitido mejorar la supervivencia y la calidad de vida de estos niños”, expresó Pablo Durán, asesor regional en salud perinatal de la OPS, y añadió que, no obstante, “sin una adecuada vigilancia, un diagnóstico y la referencia oportuna a equipos especializados”.  

Aunque no todos los defectos congénitos se pueden prevenir, existen algunas medidas de cuidado que pueden ayudar a que no se desarrollen. Entre ellas, según puntualizó la OPS, están:

  • cuidados prenatales adecuados;
  • ingesta suficiente de ácido fólico y yodo;
  • restricción en el consumo de alcohol;
  •  control de la diabetes preconcepcional y gestacional;
  • evitar exponerse a sustancias peligrosas, como los metales pesados y los plaguicidas;
  • completar el esquema de vacunación.  

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