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La falta de sueño es un problema de salud: cuándo consultar a un especialista 

Advierten que la medicación no es la única medida terapéutica y que es fundamental que se analicen los factores que pueden provocar el insomnio.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 40% de la población mundial padece algún tipo de trastorno de sueño y, pese a que se trata de un problema de salud, especialistas advierten que la medicación no es la única medida terapéutica y que es fundamental que se analicen los factores que pueden provocar el insomnio.  

“El dormir es uno de los procesos vitales más importantes y la falta de sueño, un problema de salud. En esta línea, debemos señalar que si bien el patrón y la duración del sueño, son propios de cada individuo, se evaluará la duración, la continuidad y la profundidad del sueño, en la búsqueda del sueño reparador”, señaló Julieta Orlandi, médica especialista en Geriatría y Medicina Interna y coordinadora del Área Clínica Médica del Sanatorio San Gabriel. 

En este sentido, explicó que la necesidad de articular las demandas laborales, académicas y las de la vida socio-familiar puede provocar que las personas descansen menos cantidad de horas de las que se requieren para tener un sueño reparador. 

Así, Orlandi planteó que dormir menos de lo que se necesita “impacta negativamente en la atención, en la memoria y en el aprendizaje. Puede generar cambios de humor; ansiedad, depresión, incremento de los niveles de azúcar (diabetes), aumento de la presión arterial y obesidad, entre otras complicaciones”. Y añadió que los trastornos de sueño ocurren con más frecuencia en la población general y su origen suele ser multicausal por lo que requieren un abordaje integral. 

Sobre el tratamiento para lograr un sueño reparador, Orlandi afirmó que los fármacos que suelen utilizarse para manejar el insomnio actúan induciendo el sueño o prolongando el tiempo de sueño “pero ninguno de ellos actúa sobre la etapa donde alcanzamos un sueño reparador, suelen generar acostumbramiento y luego de un tiempo su efecto disminuye”.  

Por ello, enfatizó en la importancia de la consulta con un especialista y que la medicación no sea la única medida terapéutica. “Es fundamental que se tomen también medidas ambientales y se analicen los factores que pueden provocar el insomnio”, subrayó. 

Higiene del sueño

Es importante mencionar medidas que colaboren con la higiene del sueño, a través del cual se busca minimizar o eliminar los factores externos para alcanzar un sueño reparador. Algunas de estas pautas son: 

-Ajustar un horario de sueño: acostarse y levantarse a la misma hora cada día. 

-Evitar consumir grandes cantidades de azúcar, bebidas alcohólicas, cafeína y nicotina antes de acostarse. 

-No hacer ejercicio muy tarde durante el día. 

-Relajarse antes de acostarse; por ejemplo, con un baño caliente. 

-Crear un ambiente apropiado para dormir. Para ello se recomienda deshacerse de las distracciones que se tengan en la habitación como una cama incómoda, el televisor o la computadora. También establecer una temperatura agradable (no muy por encima de los 23º) y niveles mínimos de luz y ruido. 

-Visitar al médico si continúan los problemas para dormir. Hablar con el médico si se sospecha que se tiene un trastorno del sueño, como insomnio, apnea del sueño, síndrome de piernas inquietas o narcolepsia. 

Las consecuencias de no dormir lo suficiente

Expertos de Harvard, la Universidad de Columbia, la Universidad de Miami y la Universidad de Massachusetts dieron a conocer las implicaciones del sueño para la salud a partir de nuevos estudios realizados en esas casas de estudio. 

“El sueño está asociado en muchos aspectos a la mortalidad: enfermedades cardiovasculares, diabetes, salud mental, salud cerebral, función inmunitaria, afecciones respiratorias y función y rendimiento cognitivos”, afirmó Azizi Seixas, profesor asociado de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami. 

Él y otros ponentes analizaron los riesgos para la salud de la privación de sueño a largo plazo y el papel fundamental que desempeña el sueño en la memoria. Según Rebecca Spencer, catedrática de Psicología y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Massachusetts, “cuando uno duerme, se lleva una película del día y la repite, lo que constituye un gran recurso mnemotécnico. Es una forma de solidificar los recuerdos que hemos formado durante el día”. 

Esos recuerdos pueden incluir ruidos y otras perturbaciones, lo que introduce un reto mayor: aunque descansar lo suficiente es importante para todos, el mundo exterior puede interponerse en el camino. Los investigadores se centraron en la contaminación acústica, las disparidades en el sueño y cómo las decisiones políticas pueden dejarnos cansados y vulnerables. 

Seixas dijo que si uno se encuentra perdiendo el sueño de forma regular, puede ser posible ajustar otros aspectos de su rutina para mitigar los efectos negativos. “Hemos sido capaces de encontrar diferentes perfiles y diferentes recomendaciones de personas que pueden dormir seis horas, pero pueden hacer ciertas alteraciones en sus vidas y estilos de vida para equilibrar su riesgo de condiciones de salud cardio-metabólicas”. 

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