17.1 C
La Plata

Los antojos en el embarazo están relacionados con una reorganización neuronal

Durante la gestación, el organismo materno experimenta una serie de cambios fisiológicos y de comportamiento con el fin de crear un entorno favorable para el desarrollo del embrión.

Una investigación sobre antojos durante la gestación halló la reorganización neuronal que impulsa a comer productos dulces y calóricos, y que en exceso pueden contribuir “al aumento de peso y la obesidad gestacional”, según un estudio publicado en la revista científica Nature Metabolism.

Durante la gestación, el organismo materno experimenta una serie de cambios fisiológicos y de comportamiento con el fin de crear un entorno favorable para el desarrollo del embrión.

Los resultados de la investigación arrojaron que, durante el embrazo, el cerebro de las hembras de ratón estudiadas experimentó cambios en las conexiones funcionales de los circuitos de recompensa, los centros gustativos y sensoriomotores, informó la agencia SINC.

Además, de la misma forma que las embarazadas, las roedoras son más sensibles a los dulces y desarrollan conductas de ingesta compulsiva de alimentos calóricos.

“Existen muchos mitos y creencias populares en torno a los antojos, aunque los mecanismos neuronales responsables de su aparición son poco conocidos”, explicó Marc Claret, líder del grupo de Control neuronal del metabolismo del Instituto de Investigación Biomédica August Pi i Sunyer (Idibaps).

De esta forma, los investigadores descubrieron que durante la gestación hay una remodelación de varios circuitos neuronales y en el sistema de recompensa, guiado por los niveles de dopamina.

“La alteración de estas estructuras nos llevó a explorar la vía mesolímbica, una de las rutas de transmisión de señales de las neuronas dopaminérgicas. La dopamina es un neurotransmisor clave en los comportamientos de motivación o deseo”, explicó Claret.

A su vez, señaló que las células neuronales y su alteración “serían las responsables de la aparición de los antojos”, ya que la ansiedad por la comida, típica del embarazo, “desapareció después de bloquear su actividad”.

Asimismo, demostraron que los antojos persistentes tienen consecuencias para la descendencia, ya que afectan su metabolismo y el desarrollo en los circuitos neuronales que regulan la ingesta de alimentos. Debido a esto, se produce un aumento del peso corporal, ansiedad y trastornos alimentarios.

Si bien los investigadores señalaron que se desconoce si los resultados son extrapolables a humanos, recomendaron “moderar los antojos”, durante la gestación para minimizar “posibles efectos adversos”.

“Nuestro trabajo indica que basta con conductas cortas pero recurrentes, como los antojos, para aumentar la vulnerabilidad psicológica y metabólica de la descendencia”, concluyó Claret.

Dejanos tu comentario

Últimas noticias